El blog de opositor.com os trae un breve relato de una opositora. Su día a día cronometrado.
“Son las nueve de la mañana, suena el despertador y me levanto de la cama pensando en que me deparara el día.
Ducha rápida, café con tostadas y ropa cómoda; ya estoy lista para empezar a estudiar.
Apuntes, esquemas, bolígrafos de colores y una libreta junto con un termo de té, ocupan la mesa de estudio donde me pasaré las próximas cinco horas.
Comienza una larga mañana de estudio que intento aprovechar al máximo. Cada hora descanso de cinco minutos, he de relajar la vista y la mente y a media mañana una pieza de fruta para recuperar las energías perdidas.

Son las 14h de la tarde y mi madre me llama a comer. Un día más, ensalada y filete a la plancha, comida ligera para que mi estomago no este muy lleno y no me entré la morriña de media-tarde. Para terminar la sobremesa, una infusión. Han pasado dos horas y vuelvo a retomar los estudios.
Por la tarde mi concentración disminuye. Aprovecho para prepararme los temas para el día siguiente. Esquemas, resúmenes o aclaraciones para que al día siguiente asimile mejor los conceptos.
Suena la alarma del móvil, son las ocho de la tarde y he de recoger todo para mañana.
Me cambio de ropa y me voy a hacer un poco de ejercicio hasta la hora de la cena.
Son las doce. Me acuesto a la cama y hasta el día siguiente en el que con las pilas cargadas comenzaré de nuevo mi ritual de estudio.”
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Marzo 20, 2010 al 4:06 pm
ferran
Vaya, que suerte tienen algunos/as. Mi vida como opositor:
Me levanto a las 8:30 horas para ir al curro. Es un puesto de mileurista, poca cosa, pero suficiente para poder pagarme el alquiler y mis necesidades más básicas, porque eso de nacer en un pueblo no tiene futuro, y el que quiere llegar lejos, buscar buenas academias, etc, no tiene más remedio que emigrar e irse a la gran urbe en busca de un futuro mejor.
Salgo a las dos, aprovecho para hacer la compra y cocinar, algo fácil y rápido, que no estoy para muchos trotes. Después toca fregar un poco la cocina, y ¡¡voila!!, de vuelta al trabajo. Hago turno de tarde de 4 a 6. Llego a mi casa alrededor de las 6:30 de la tarde, reventado, agotado, con dolor de cabeza, y soy consciente de que me esperan entre 4 y 5 horas de estudio en lo que queda del día. A duras penas me sobra tiempo para cenar o darme una buena ducha. Al final duermo alrededor de 6 horas diarias. Es realmente agotador.
El fin de semana no ayuda demasiado. Por la mañana tengo que acudir a la academia de las opos, y por la tarde de nuevo a estudiar. Lo único que me queda en positivo son los ánimos y el apoyo moral de mi novia… ¡¡¡vamos campeón, que tú puedes con eso y más!!!.
Luego para que muchos incrédulos nos digan que los aspirantes a funcionarios no somos más que una panda de vagos. Sí, seguro que sí, habría que verlos a ellos trabajando 12 horas al día sin descanso, iban a saber lo que es bueno.